Dámaso, querido Dámaso, no puedo hacer contigo lo que me pides. He tenido muchos días de reflexión respecto a tu muerte y he decidido dejarte vivir muy a pesar tuyo. No llego a la altura de mi homónimo el Cardenal, pero dentro de mis convicciones soy católico y mi religión me impide matar. Ya sé que me vas a advertir que eres un ser de ficción, pero aún así mi conciencia ni duda ni consiente. Eres un ser creado por mí; te he dado vida, carne, espíritu, y has obtenido de mi creamiento placeres, caprichos... Estoy ilusionado contigo, pues a pesar de haber salido algo golfo, zascandil y galocho, en el fondo eres una persona de bien, educada y correcta. Ni un atisbo de malos pensamientos, ni un asomo de venganza hay en ti. Dámaso, un padre no mata a un hijo y con esto está todo dicho.

 

Pero hay más, mi Damasín: quienes te conocen te alaban. Me piden que te deje vivo, que te muevas con ese aire flamenco y conquistador al que te has acostumbrado a caminar por la vida y con los que has conquistado a tus amigas; que tu libertad sea bandera; que tu mundo, un pañuelo; que las mujeres, tu principio y tu fin; que sigas en tu piso sin perderlo a favor del banco, defendiéndolo con el chantaje o con el amor si es preciso. Estas cosas gustan a las mujeres y provoca envidia en los hombres. Mira los correos que recibo de ti. Escucha:

 

El Mayoral te tiene envidia. Bufa cuando te acuestas con una chorva, se recrea en demasía. Tus aventuras cameras le reconfortan, le suben la libido porque mientras lee se toca la entrepierna.

.

Piano Sánchez no está convencido de tu muerte. Te ve vivo y no muerto.

.

Jotatrujillo apunta que tenga cuidado con lo que hago contigo si sigues empeñado en morir. Me amenaza, ¿sabes? Y es porque no desea perderte. Quiere que te de una muerte digna, si es tu voluntad.

.

Irma dice que eres un cobarde, que tienes poco aguante; que para tener conciencia de lo bien que has vivido te ponga a picar piedra para el resto de tu vida, sin sexo, que es donde te duele. Sólo así sabrías lo privilegiado que has sido. Quiere verte vivo y no hecho un manganzón.

.

Fantasmita me recuerda que eres una caja de sorpresas. Espera siempre tu nueva aventura. Yo creo que la has enamorado, Dámaso.

 

Mireya: No puede ser... Dámaso no puede morir. Que te de un respiro, que te aliente con amores, aunque sea con la Maruchi preñada, que no te vengas abajo. Que tú siempre has tenido respuestas a todo y siempre has salido bien parado. Y termina con un saludo cesáreo: ¡Larga vida a Dámaso! ¿Te das cuen?

.

Dulce primero te maldice pero en el fondo está enamorada de ti. Es muy posesiva, ¿sabes? Y quiere hacer de ti un hombre retirándote de las mujeres y del vino. ¿Tú qué dices a eso? Yo creo que es un buen partido, Dámaso, piénsatelo. Ahora bien, te adelanto que te aprietes los machos porque además de dulce es incómoda y ahí tienes jugar fuerte y con inteligencia. ¿Qué te parece si la pretendes? A lo mejor terminamos en boda.

.

Teresa, la de las recetas, también se ilusiona con tus andanzas. Te puede hasta dar de comer gratis, fíjate, porque cocina como los ángeles.

.

Sánchez, muy razonable, me comenta que debes rectificar en tu pretensión de morir. Y que tienes que sufrir un poquitín más para que reconozcas lo bien que has vivido, y padezcas, además, las consecuencias de tus acciones.

.

Todo el mundo conocido está contigo y esa es una prueba más por la que debes seguir viviendo. Decididamente yo no voy a matarte, me horrorizan las ejecuciones. ¿Está claro?

¡Psh!

No digas nada, no te lo permito. Puedo cambiarte de sitio, de ambiente, volverte maricón, hacerte cura... A lo mejor sería una propuesta inteligente preguntar a todas las personas que siguen tu historia qué quieren que haga contigo. Si he de trasformarte o no. Pero sea lo que fuere, yo no te voy a matar.