La presente historia viene de largo, desde casi el principio del blog nada menos. Quien empiece por aquí es lógico que no se va a enterar y va a huir como alma que lleva el diablo nada más abrir la página. Así que bueno es aclarar este punto porque mi ego no me autoriza que minimice el esfuerzo en detrimento de audiencia con la que ganar amistades. Que eso es lo que importa.
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- ¡Hola!, he visto mi maleta en la entrada.
- ¡La Virgen, qué susto!
Desmonta la pierna, abraza el paquete sin ningún disimulo y se lo carga a la izquierda. La sangre abandona el condumio y se le va directa a la cabeza, que se le nubla.
- Sí, en la entrada, pero con las ruedas apuntando la salida.
- Déjame que te cuente, que la cosa tiene su explicación.
- Lo único que está claro en ti es la desnaturalización de los valores naturales y morales, que es tanto como decir que si todas las cosas tienen un punto de inflexión que yo, por mi exquisita educación puedo reconocer caballerosamente, no por eso voy a claudicar con un infrascripto ante un lance voluntarioso, nocturno y alevoso, con el que has escamochado un proyecto de futuro conjugado con el verbo amar. ¿Te enteras?
- Ni media palabra; pero, verás...
- No hay pero que valga; es ésta una traición que no perdono. Parásito inmundo, vives en mi piso, haces y deshaces lo que te viene en gana, y me lo pagas de esta manera: con la infidelidad. Te has dejado llevar por los instintos carnales, mujer corrompida por el fornicio, apaño lujurioso, rabizaaaa. ¿Y quién es él, díme, bonita de cara? ¿En qué lugar se enamoró de ti? ¿De dónde es él, el tío cabrón ése? ¿Qué pasa con él, se dedica a follar en su tiempo libre? Seguro que te has apañado a un sañudo arrechador que ha colmado tus ansias viciosas. ¿Qué quejas tienes tú de mí, dime?; de mí, que soy un galán alanceador, que te pongo la mano en el papagayo y te elevo a alturas celestes; me tomas el mazo con una mano, con la otra; me mides con el pensamiento su largura y su diámetro, y los ojos se te vuelven blancos del gozo. ¿Cuántas veces lo has homenajeado con manos y labios de puertas afuera transida de placer? Y de puertas adentro, tu culear y tus palabras incoherentes, ¿no te han hecho creer que vives en olor de santidad? ¡Ninfómana, perdularia, kamikaze!
- Tú te lo dices todo.
- Desnúdate.
- ¿Qué vas a hacer conmigo?
- Darte ocasión de compararme con ese jayán que te has estado beneficiando. Vete a la cama.
A Maruchi parece que le gusta mi reacción, no sé si es que mi mandato le hace pensar en la redención de su culpa o que el hecho de nombrarle la cama la vuelve gata, gatuna y licenciosa. Yo no la miro, pero la veo; ella sabe que está en mi línea de fuego y se toca los pechos, se los mueve, se los sube, se los baja, se los junta...
- ¡A la cama, Maruchi!
Y Maruchi va regando de prendas el camino que lleva a la cama. Hace sus pausas y se contonea como maestra de odaliscas, como la concubina que atiza el fuego con sus meneos y anadeos para mantener excitado al turco y ganar así su privanza. Ya va desnuda. Va de espaldas y yo la miro desde los pies hasta el pelo; despacio va, despacio la miro, piernas largas, cintura estrecha, nalgas altivas, la sangre vuelve a bajarse y a revolucionar el envoltorio.
- ¡Date prisa!
- Cisneros, te estás calentando.
- Yo soy el autor y tú un personaje que hago de ti lo que quiero, de manera que a callar y a obedecer y a seguir el guión. Y no me tengas tanta confianza, que soy tu jefe, te mantengo y podría liquidarte en cuanto quisiera.
- Está bien; pero date prisa y méteme en la cama con Maruchi que me la trinque; que se va a enfriar la pobre si la espera es larga. Y no te preocupes, jefe, ya verás como a mí me cuenta el motivo de la ausencia en cuanto la transporte a los cielos.
Fueron tres horas largas de inagotable trabajo, de tocamientos refinados, de lengüetería científica, de agasajos al asta disciplinada con su tarea, de ensalivado vaginal, de enclavamiento vigoroso y glorioso, ¿con quién has estado, zorrona?, de la primera sacudida, de vuelta de nuevo al bullir y rebullir de sábanas, de quejas y suspiros, de ataques y contraataques, de espérame que yo también me voy, ¡me va a tocar a mí los cojones el tío ése!, de ahora ponte arriba y ahora abajo, de ahora no me aguanto y me voy y de ahora no me voy porque la fuente se agotó y ni mana ni corre ni chorrea. ¿Cómo se llama el hijoputa ese? A mí no me pasa lo que al poeta, que se le escapaban los muslos como peces sorprendidos; no, me encaramo en los de Maruchi y los aguijoneo y me corro el mejor de los caminos, montado, sí, ¿qué pasa?, en potra de nácar. Y yo no te llevo al río, Maruchi, sino a acariciar a Dios, ni hoy es la noche de Santiago, sino la de san Ambrosio. Y tus pechos están pujantes con los pezones en un eretismo salvaje que me enajenan, erizados y mirando al techo con autoridad, y no dormidos como dicen que dijo el poeta.
Y casi dormidos quedan los guerreros, desmayados, rotos.
- Maruchi, esta mañana hemos corrido el mejor de los caminos, a galope tendido, sin bridas y sin estribos.
- ¡Eres mi hombreeee!
- Cuéntame ahora tu escapada y te regalaré un costurero grande, de raso pajizo, para que eches en él el recuerdo de esta mañana.
- Pues verás lo que me pasó. Me llamó mi amiga Conchi a la oficina y...
Pero ya se le hace tarde, Margarita es posible que ya le esté esperando en Las tres encinas.
- Maruchi, cariño, luego me lo cuentas, ya ves que no te guardo rencor. Me están esperando unos amigos para jugar al trompo. Trabajas mañana, ¿verdad?
- Oye, te faltan libros, ¿qué has hecho con ellos?
- Los he tirado a la basura, me dio por estar al tanto de las ganaderías y me he comprado el Cossío, que voy a colocarlo ahí. Bueno, venga, adiós. Bienvenida a mi cama.
Y salió disparado hacia la marisquería.
- Me las va a pagar; que me las va a pagar, seguro.


Un saludo y un fortísimo abrazo. Siempre disfruto leyéndote.
Besos. :)
Cuanta enjundia, en medio de un fornicio clamoroso y largo en el tiempo, queda lugar para recordar al poeta. Este "prota" utiliza renovados argumentos, con el fin, siempre logrado de alcanzar sus lascivas pretensiones.
Y quedan •Las Tres Encinas", con sus afrodisiacos mariscos y una Margarita llena de sexuales premoniciones.
Un día redondo.
¿Que hay de la crisis?
Un abrazo.
wenas
disfruta d lo poco k keda d puente
espero tu voto en mi blog...sólo es 1 min
gracias!
Me encanta leerte, es una locura, me pierdo y me encuentro cada dos frases. Me gusta Maruchi y oh, me encanta la salvajada de hoy. Y Margarita al final, claro, sublime. Besos
Hola, he abierto este blog para participar
en el concurso, 1año 1 blog.
Te animo a que escribas algo de este
año 2008 y te apuntes al concurso
Es fácil.
Me gustaría que pasaras a leer lo que yo
he escrito, pero sólo pido tu voto si realmente
te gusta.
Gracias por pasar a leerme.
http://www.lacoctelera.com/escribir-por-escribir
*** Jajajajaja... Y según yo, primero íbamos a escuchar la explicación de la Maruchis para ver si la perdonábamos... Pero no cabe duda de que Cisneros y yo, pensamos con distintas cabezas ¡Vaya que si!, No, si hasta salió ganando la tía esta con la cornamentada que dió, ¡Así cualquiera! Y luego que no nos vengan a reclamar.
¡Un beso amiguito!
Jode...no si yo con las tres horas de trabajo, como tu dices, no pido mas!!!je je je, las explicaciones luego, y ahora a ver que te dice Margarita...je je je, esta tambien va a caer, pero en su casa!!!no?? y Maruchi cuando vuelvas se a ido...no se es que se me ha ocurrido eso...genial!!!!!
Besos, Mireya.
Podrás con las dos?, no sé si la Margarita se quedará con las ganas.
Besos.
Magistral relato de erótica ironía con esos graciosos puntos de apoyo en el famoso romance lorquiano...
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Lo que no me gusta, Cisneros, es que me tiranices tanto a ese tercer personaje vinculante. Déjalo montar en potra de nácar sin bridas y sin estribos. Lo mismo él es más amo de tí que al revés...
Y otra cosa es que, de qué coño te extrañas que te despunten o apunten
astas en tus sienes con una Maruchi así. Ya quisiera yo ser el mismo rey de los cérvidos
Gracias por tu abrazo, Abril. Te lo devuelvo.
Jotatrujillo, este protagonista es un culillo de mal asiento que nada le sale bien. Un picaflor que tiene la cabeza entre las piernas. ¡Si Don Juan levantara la cabeza! Veremos qué pasa con Margarita a lo mejor la harta de mariscos (hasta que se acaben los cuartos de Maruchi) y, como tú dices, lo afrodisíaco levanta la moral, entre otras cosas, y se enreda el asunto. ¿Cama, tan pronto? No creo, sería una viciosa. Sobre la crisis, ya empieza a pensar en ella, porque se termina lo que mangó en el libro y Maruchi está que trina.Saludos y gracias, maestro, por entretenerte con la lectura de mis letras.
Encontrada, ¿Qué quieres decir con que te pierdes y te encuentras? Si algo va mal, dímelo para corregir.¿Te gusta Maruchi por lo libertina, por ponerle los tarros (¡cuidado, que ella todavía no ha explicado su ausencia!), por lo fogosa que resulta en la cama, o porqué? Yo creo que Maruchi debe pagar su salida sin avisar, ayúdame, ¿qué hacemos con ella, la castigamos o la dejamos en libertad provisional? Yo también disfruté con la salvajada, la estaba viviendo (ya me dijo el protagonista que me estaba calentando).
Un beso
Pasaré a leerte, I, a ver qué es eso que me cuentas.
Saludos
Hola, Irma, Yo pienso que a Maruchi la debíamos castigar, porque eso de poner cuernos está feo. Me parece que ya no le interesa la explicación que le pueda dar la tía esa. Algo le está preparando, porque la cosa no puede quedar así.Ella ganó, pero él se puso las botas esa mañana. Se dieron caña, pero bien, ¿o no?
Un besazo
Mireya, no sé lo que va a pasar, pero me has dado una pista que la tengo en cuenta para el próximo capítulo. ¿No crees que tres horas son muchas horas para dos personas dándose caña continuamente?
Yo pienso que sí, Fantasmita, que puede con las dos, pero no una a continuación de la otra, porque la paliza de tres horas ha sido grande, ha sido épica.¡Si no podrán ni andar!
Gracias, mis amigas. Un beso cariñoso
Mayoral, creo que llevas razón, mi personaje está más entero que yo; quiero decir que escribo y voy de la mano de él, me lleva de aquí para allá y siempre se mueve pensando con lo que cuelga, que es lo que le gusta. A mí también me gustan las mujeres de piernas largas y cintura estrecha. Maruchi es una tía muy fina en la cama, es una ninfómana que tiene los ojos en el papagallo y ve a su través.No sé qué hacer con ella, a lo mejor la mato para que no dé más guerra. ¿Qué te parece que hagamos?
Saludos
Muchas horas???jode...tu diras, despues de eso no me levanto en dos dias, je je je....Te ha quedado genial, sigue asi...
Besos, Mireya.
Maruchi te vuelve loco por encima de todas las mujeres... Y donde vas ahora con la otra?? Si no creo que quede combustible en esa máquina tuya de dudoso funcionamiento...
Besos
Como bien dices tú al principio del post, me he enterado de poco (es la primera vez que paso por aquí) venía a devolverte la visita que hiciste por mi blog y a sacarme una duda ¿encontraste el boli?, por otro lado me entretuve con tu perfil, perdona si me hizo gracia lo de tu casa ¿o ya es del banco?.
Voy a agregarte mis amigos a ver si puedo empezar la historia desde el principio que es por donde se empiezan las cosas. Un saludo y ya te leo.
Genial ese poder para narrar y mantenernos adheridos a la pantalla!
un besazo
Hoola cisneros, saludos. Disfruté leyendo tu historia, creo que Maruchis, esperaba ansiosa esa reacción, a ella ni le preocupaba a lo seguro, lo volverá a hacer -je je-, con esos reclamos, a lo mejor !. ´Me gustó eso de : ¿Y quién es él?, ¿En qué lugar se enamoró de ti? ¿De dónde es él? ... se dedica a follar en su tiempo libre? , faltó preguntale.. ¿Por qué ha robado un trozo de mi vida?.
Saludos afectuosos y cordiales.
¿Que qué haces con Maruchi...?. ¡Pero es que no te enteras que Maruchi es un tesoro...?
No pierdas tiempo: conmínala a que rentabilice su papagallo... ¡Dile que ponga ese tesoro de papagallo en venta...!
..... Y que no te traicione con los beneficios: son bienes gananciales
Hola
como es la primera vez que paso por aqui,
tendrè que retroceder un pelin ,para enterarme
lo leido me ha hecho reir un montòn
nada que ver con Lorca cuando se la llevò
al rio crellendo que era mozuela.. ja ja ja
es que me encanta esa poesia
tratarè de enterarme màs
bueno lo de tu perfil ¿sigues con la casa?
me encanta la gente que se cachondea de tooooo
besiño
Cisneros permíteme una pregunta inocente ¿nos conocemos? antes tenias otro blog, me suena esa forma de escribir ¡ah! y no, no soy profesional de la imagen, soy un vividor de mucho cuidado, que nuca ha dado palo al agua y vive a cuerpo de rey, llamalo suerte si quieres, yo lo llama cara dura.
Un abrazo
PD. soy un poeta fustrado
Mireya, es que tres horas así yo creo que sólo pasan en los libros, porque ¿quién aguanta tanto desgaste, aunque sea gustoso?
Dulceinocencia, Maruchi es un modelo de mujer, no es de carne y hueso. Lo que pasa es que la he dado forma a mi "imagen y semejanza". ¿O tal vez existió?
Tacua, el boli fue imposible dar con él por mucho que ordenara yo el paisaje.La casa es mía, y lo será mientras tenga salero para sablear a mis conquistas que, aparte de pagarme la hipoteca, me dan mucho gusto... tenerlas conmigo.
Abrazos
Gracias Locaporlaluna. ¿Por qué no te vuelves loca por mí y me ayudas a pagar la hipoteca?¡Con la falta que me hace una mujer y tú pensando en la luna!
MSánchez ella sí esperaba una reconciliación, un final salvaje para olvidar penas; pero él le reserva una sorpresa que ella tal vez sospecha. Ya veremos qué pasa.
Abrazos
Mayoral Maruchi será un tesoro en la cama (que ahí es dónde tú la ves,pendón), pero es una puta. O esa es la impresión que ha dado. Si la hubiera dejado de hablar a lo mejor me convence diciéndome que fue a por pan y se entretuvo en el bingo.Tu idea no es mala, quizá tenga el piso libre y el bolsillo lleno si pongo su papagallo en venta. Es un poco tarde, porque la decisión ya está tomada y la veremos en el siguiente escenario.
Kiamara bienvenida a mis pechos.Te diré un secreto: Maruchi ni era mozuela ni conocía al poeta, sólo era una ninfómana que se tiraba al que le gustaba. Y con la casa sigo, tal vez ahora a duras penas; porque si Maruchi se va, que se va a ir, tendré que buscarme a otra que la sustituya para que me pague la hipoteca. Que la vida está muy mala y los Bancos no perdonan.Es un placer conocerte.
Tibetanox no tengo el placer de conocerte personalmente y sí por los escritos, que te leo porque me agrada tu humor. No siempre te comento pero estoy ahí. Yo me metí en este enredo hace poco más de un mes y estoy más enganchado que un gitano a un jamón. Me salió esta historieta y con ella sequiré hasta que vosotros, los lectores, me sigan. Como paso muchas horas al servicio de este trasto que tengo delante de mí, ya no me asusta, pero lo pasé muy mal al principio: hasta perdí trabajos por mis errores que ya estaban editados y en aire. Pero ya he aprendido a bajarme muñequitos y cosas así.Me gustaría conocer a ese "otro" que me parezco yo a él.Tú y un tal "pianosanchez" me divertis mucho por lo que contáis y por la forma de contarlo (hay que darle humor al mundo, que está muy falto de sonrisas, ¿no crees?).
Pues a mí me pareció que por tus trabajos fotográficos eras profesional de la máquina. ¿Cuándo haré yo esas cosas por mucho que me empeñe a aprender?
A mí me gusta que vivas así, porque así vive el Cisneros de mi cuento. Yo también quiero hacerte una pregunta inocente: ¿De dónde eres? Esa espada, ese quijote...Mis antecedentes lejanos eran manchegos.
Un abrazo
Oye, cisneros, ¿por qué te crees que tengo yo joroba... ¡Ay qué coño: ¿por qué te crees-- quería decir -- que no tengo yo blog?. Pues por eso, porque no sé manejarme con los muñequitos y los talivanes esos..; ¡ay que ostias: los avatares, quiero decir...
Y ya puestos, vayamos de indiscretos: tú a Tibetanox le tiras de la lengua diciéndole lo de su taliván (digo avatar...) con esa silueta quijotesca.
¿Pues y tú con eso de acebuchando?. Tú -- ¡me apuesto el cuello...!-- no ertes de muy largo de estos andurriales... ¿A que sí?
¿Y qué andurriales son esos, Mayoral? ¿Por dónde te mueves tú? ¿Dónde naciste o dónde vives? Yo vivo y trabajo en Madrid, ¿y tú, corazón?
Saludos de un gato
Mi corazón, el pobrecito ya apenas vive: perdió el ritmo por viejo hace tiempo. Su envoltura si que mal camina por estos andurriales de los que alguien muy conocido no quiso acordarse...
El puñetero del Odys si que a los tres tiros pegados dio en la diana..
Pero bueno, si me buscas, aquí a los pies de La Mancha, a tiro de piedra de Andalucía y Extremadura, tienes tu casa.
Por estos andurriales abunda el acebuche, no es extraño entonces que te vincule a mi terruño